
Llega la noche sabiendo que vas a llegar, me miro al espejo una y otra vez, quiero estar bonita para ti.
Me retoco los ojos y los labios por última vez, de nuevo me perfumo, se que te vuelve loco olerme, saborearme...
Miro ansiosa la hora, ya no tardarás, solo pensarte, imaginarme tu cara cuando me mires, tu sonrisa pícara, puedo sentir ya tus manos rozar mi cuerpo, buscando con tus suaves dedos cada rincón de mi piel.
Me siento húmeda, por cada sentido te percibo, me estremezco sintiéndome tan tuya, poseída, amada...
Sentada en el sofá me acaricio los pies, me gusto con estos zapatitos rojos, dejan ver mis dedos, sus uñas cuidadas, su color rojo pasión. El empeine tan subido, recto, en linea con los tobillos... Paso las yemas de mis dedos delicadamente, para continuar subiendo, apreciando la suavidad de mi piel, paro en las rodillas, dibujándolas, para subir más y más hasta mis muslos.
Siento el ascensor subiendo, se que eres tú, cojo un libro y me pongo a leer, como si nada...
Cierras la puerta llamándome, - Jessi!!- ya en la puerta del salón me ves.
No dices nada, tan solo me sonríes, yo te guiño un ojo. Te aproximas a mí, arrodillándote a mis pies, separas mi bata de seda negra dejado entrever mi cuerpo, aunque lo dices todo con la mirada me piropeas,- espectacular!!! Es el conjunto más sexy de todos los que tienes! Me pone a tope.-
Comienza quitándome los zapatos, los observa, los posa y me da un suave masaje, dedo por dedo, lamiendo, mordisqueando, sube con sus manos por mis piernas, abriéndomelas, tira de mi hacia adelante levemente, justo para que mi culito quede al borde del cojín.
La bata se me resbala, cae de mis hombros dejándome en sujetador y tanga, un conjunto de encaje rojo intenso, mi pezones ya duros por la excitación se dejan entre ver...
No me resisto, estaba tan caliente que solo quiero gozar, que me coma, que me penetre...
Siento su lengua presionar mi clítoris, con los dedos separa mis labios para acceder sin problema.
Me conoce tan bien! Sabe que me gusta que me sujete las piernas, muy abiertas, esa postura forzada me hace sentirme más y más tuya, te sujeto la cabeza, apretándote contra mí, no quiero que dejes de comerme. Me estremezco, contracciones por todo mi ser, me estoy corriendo...
Subes besándome, oliendo mi piel, juntas mis pechos con tus manos, pasas tus labios húmedos por mis pezones duros como piedras, los pinzas entre tus dientes y tiras suavemente de ellos, jadeo, no puedo soportar esta sensación, me quemo, aún sigue mi cuerpo agitado por el orgasmo, necesito que me la metas.
Acerco mi boca a tu oreja, -Venga Kike, quiero tu polla ya, dámela, no te hagas mas de rogar- te digo susurrando pero firmemente.
Me das la vuelta en el sofá, me dejas a cuatro patas, apoyando mis manos en el respaldo, separas mis nalgas, sin detenerte ni un segundo más, me metes tu polla por mi vagina, chillo, llega hasta el fondo, tus embestidas son seguidas, sujetas mi pelo con una mano con la otra mi agarras por el hombro, para empujarme hacia ti, estamos totalmente unidos.
Grito, jadeo, pido que sigas, -no pares, méteme toda la polla, quiero que te corras dentro de mí, sentir el calor de tu semen mientras tu cuerpo estalla- te digo gritando, deseando que así sea.
Un último empujón y paras, tu pene duro dentro de mí, palpita, sintiendo cada contracción en mi útero, te aprieto dentro de mí, das un grito y te recuestas sobre mi espalda.
Acaricias con ternura mis brazos, mi culo, dibujas mi silueta,- ¡como me ha gustado!-me dices dándome la vuelta y besando mis labios.
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